"En mis cuarenta años yo, Zarité Sedella, he tenido mejor suerte que otras esclavas. (...) Mi primer recuerdo de felicidad, cuando era una mocosa huesuda y desgreñada, es moverme al son de los tambores y ésa es también mi más reciente felicidad, porque anoche estuve en la plaza del Congo bailando y bailando, sin pensamientos en la cabeza, y hoy todo mi cuerpo está caliente y cansado. (...) Golpeo el suelo con las plantas de los pies y la vida me sube por las piernas, me recoge el esqueleto, se apodera de mí, me quita la desazón y me endulza la memoria. El mundo se estremece. El ritmo nace en la isla bajo el mar, sacude la tierra, me atraviesa como un relámpago y se va al cielo llevándose mis pesares. (...) Baila, baila, Zarité, porque esclavo que baila es libre... mientras baila”. Aquesta esclava de Saint-Domingue de finals del segle XVIII, l'Haití actual, coneix tots els secrets i les misèries de la vida..., Isabel Allende la fa protagonista d'una bella historia, La isla bajo el mar (Barcelona: Plaza y Janés, 2009).