Al poco de las ocho de la tarde, el espectáculo arranca para un público expectante: sinfonía de colores, vestuarios espectaculares, músicas bonitas, sabores y olores orientales y otros que acercan culturas del mundo mundial. Coreografías cautivadoras y muy trabajadas, luces cálidas que envolvían los sentidos... Giraba la bola del mundo para descubrirnos mestizajes y aventuras, fiestas y bailes de gente feliz, no porque tengan la vida fácil, sino por qué la afrontan con la fuerza del baile compartido.
Espectáculo interesante, muchas horas de esfuerzo común, trabajo de profesionales, música, luz y movimiento... La Fiesta Oriental de Bailongu nos habla claro y directo: Baila para conocer, para jugar, para compartir, para hacer ejercicio, para vivir la vida, para saltar fronteras, para mover el mundo, para ponerse a reír, para desabotonar y dejar caer la ropa y mostrar el corazón, para bailar acelerado un ritmo tranquilo... ¡Son tiempos de Bailongu!
Junio 2011